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“El Papa me planteó algo diferente, que incluía toda mi vida, todos los momentos de mi vida”


“El Papa me planteó algo diferente, que incluía toda mi vida, todos los momentos de mi vida”
Giovanni Pablo Di Sanzo tiene 32 años, está casado y tiene un pequeño hijo, Emilio. En esta entrevista nos cuenta su experiencia de hace más de 10 años en una Jornada Mundial de la Juventud.

Por Magdalena Ibarbia

Corría el año 2005 y el Papa Benedicto XVI iba a presidir su primera Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) como Vicario de Cristo, la que había sido organizada por el Papa Juan Pablo II antes de su fallecimiento. “Había gran expectativa por el nuevo Papa: todos recordábamos con mucho afecto a Juan Pablo II, y queríamos conocer más de cerca a Benedicto XVI”, comenta este joven argentino que viajó a Colonia, Alemania, a participar de este encuentro. “Fue una experiencia de fe muy fuerte”, recuerda Pablo, emocionado.

Al consultarle por el mensaje que el Papa Benedicto entregó a los jóvenes en ese momento histórico nos cuenta: “Algo que me quedó grabado a fuego en mi memoria y en mi corazón, fue la lectura de la JMJ que era sobre la búsqueda del Niño Jesús por los Reyes Magos. En un momento dado, cuando el Papa meditaba las palabras que pronunciaron los reyes cuando vieron a Jesús: "Hemos venido a adorarle", él preguntó: “¿Qué significa adorar? Adorar significa vivir a la medida de Cristo". Yo pensaba que adorar era sólo rezarle y pasar un momento de gozo junto a Él. Y el Papa me planteó algo diferente, que incluía toda mi vida, todos los momentos de mi vida; vivir a Su medida implicaba salir de mi medida (de mi forma de pensar, de mis prejuicios), y ahí entendí que podría vivir a Su medida, precisamente mientras más conociera a Cristo. Aunque lo intento hacer de forma continua, estoy muy lejos de amarlo como Él me ama a mí”.

Todo encuentro masivo con el representante de Cristo en la Tierra convoca a miles de fieles, jóvenes, niños y adultos que quieren renovar su fe y escuchar la Palabra de Dios, a través del Papa: “En la misa de cierre de la JMJ nos reunimos unas 800.000 personas, y tuvimos que hacer noche en el campo en el cual se iba a llevar a cabo el momento litúrgico”, recuerda Pablo.

“Una Jornada Mundial de la Juventud, así como una visita papal, es sumamente importante porque la Iglesia es nuestra familia, y cuando nos encontramos en esta familia, compartimos lo más importante de nuestras vidas, que es Cristo. Es increíble cómo se contagia la fe en esos momentos. Parece como si te recargaras las pilas de la fe y pudieras lograr cualquier cosa. Son momentos de la vida de la Iglesia que nos hacen volver a lo esencial, a profundizar la mirada, a ver la vida con los ojos de la trascendencia. Y más cuando somos jóvenes, ya que poseemos tanta energía, entusiasmo, y necesitamos guías que son como faros que iluminan nuestro camino”, reflexiona este joven ingeniero industrial.

“Hoy, que soy esposo y padre, el mayor anhelo de mi vida es ayudar a que mi hijo, Emilio, se enamore de Cristo. Si pudiera dejarle algo, sólo una cosa, sería decirle que nunca se aleje de Jesús”, agrega Pablo.

“MI PAZ LES DOY”
El lema de la visita del Papa Francisco a Chile es "Mi paz les doy", como Cristo les decía a sus apóstoles cuando se aparecía entre ellos. “Es un signo muy fuerte, porque cuando reconocemos a Cristo entre nosotros, nuestra vida se planifica, se orienta hacia donde debe ser, y eso trae mucha paz. El que comete la acción es Él, no nosotros. El que irrumpe de improviso es Él, no nosotros. Cristo siempre da el primer paso. Estar dispuestos a recibirlo es nuestro primer paso”, finaliza Giovanni Pablo, agradeciendo a los voluntarios papales por su servicio e invitándolos a estar dispuestos a dejarse sorprender por Cristo.